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CTI: Tras el músculo financiero de las organizaciones criminales

2016-06-08

Danny Julián Quintana* es abogado de la Universidad Libre de Colombia, especialista y magister en Ciencias Penales y Criminológicas de la Universidad Externado. Cuenta con una maestría en Corrupción y Estado de Derecho en la Universidad de Salamanca (España) y actualmente es candidato a Doctor en Derecho y Buen Gobierno de esa misma institución.

Posee una amplia experiencia en el sector público y en su recorrido por la entidad ha trabajado como investigador en las Unidades Nacionales Antinarcóticos, Terrorismo, Anticorrupción y en estructuras especiales de investigación como la de Parapolítica y el Grupo de Apoyo a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Ejerció desde diciembre del 2012 hasta marzo del 2014 como Fiscal Jefe de la Unidad Nacional contra el Lavado de Activos y Extinción del Derecho de Dominio. Es docente catedrático de Derecho Penal General y Procesal Penal en la Universidad Manuela Beltrán y profesor de la especialización de Auditoria Forense en la Universidad Externado de Colombia, así como en el diplomado de Derecho Penal Sustantivo, Procesal Penal y Pruebas Penales de la misma institución. Fue representante de Colombia en la primera Convención de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), sobre la lucha contra el delito, en la ciudad de Lima (Perú)*.


"Cuando en un país, en un estado social de derecho, se multiplica la acción penal, quiere decir que algo anda mal y significa que la prevención no está funcionando", Danny Julián Quintana, director nacional del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI).
 

Danny Julián Quintana lleva 17 años en la Fiscalía General de la Nación, de los cuales los dos últimos los ha ejercido como director nacional del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI). Su olfato como investigador y grandes capacidades profesionales lo han llevado a estar a la cabeza del CTI, donde ha tenido que trabajar en casos tan sonados como el del Carrusel de la Contratación en Bogotá. Huella Forense habló con el directivo sobre los logros y los retos que tiene el CTI en materia de delitos financieros, así como también de la importancia que ha tenido la auditoría forense en estos casos.

 

Huella Forense: ¿De qué manera contribuye la Auditoría Forense al cumplimiento de la Misión y al logro de la Visión de la Fiscalía General de la Nación? ¿Qué actividades se han planteado dentro del Plan Estratégico vigente en la Entidad para fortalecer esta actividad?

 

Danny Julián Quintana: La Fiscalía ha cambiado la dinámica de la investigación. Hemos aprendido con la historia que no basta solamente con dar de baja al cabecilla o capturar al jefe de la organización, sino que además hay que neutralizar el músculo financiero. Entre las actividades ilícitas, siempre va a existir un cabecilla más o alguien que quiera asumir esa responsabilidad. Ahora estamos haciendo investigaciones abordando no solamente la parte penal, sino también el punto de vista patrimonial. Por eso se hizo la reforma del Código de Extinción de Dominio y se creó una nueva estructura para investigar el lavado de activos.

Es importante mencionar que cuando iniciamos esta Fiscalía, encontramos una gran falencia en este tipo de investigaciones y sobre todo en el perfil de los profesionales que las llevaban a cabo.

Contábamos con un sinnúmero de contadores que apoyaban las labores de investigación. Pero es diferente un contador a un auditor forense. Éste último, tiene una formación totalmente diferente: busca el delito y también las características básicas de la tipología del lavado de activos, de la corrupción, del contrabando y otro tipo de delitos.

Nos dimos cuenta que un contador puede tener muchos conocimientos en su disciplina, pero pocos en criminalidad y en política criminal. Eso nos llevó a ver que es indispensable en estas investigaciones el perfil de un auditor forense. Hemos insistido mucho para que los funcionarios se capaciten en esos temas.

 

HF: ¿Cuál es el perfil de los investigadores que hacen parte del CTI?


DJQ: Lo primero, que les guste investigar porque esto es una pasión. En segundo lugar, que tengan los conocimientos requeridos, una disciplina como contaduría, economía, finanzas y afines.

Deben saber de investigación criminal, pero no basta con la enseñanza que entregan en las universidades. Hay que tener experiencia y buen olfato investigativo. No todos los investigadores tienen buenos resultados y es precisamente porque les falta mucho olfato para descifrar el delito y quién puede ser un delincuente.

Por ejemplo: cuando se buscan recursos ilícitos, las investigaciones son muy técnicas y se requieren labores de análisis. Cuando se revisa un contrato, una contabilidad, no se encuentra ninguna irregularidad y allí está el reto del investigador de encontrar en esos contratos y contabilidades perfectas un punto débil que delate a los delincuentes. Esa es la tarea.

 

HF: ¿Con el desarrollo del peritaje contable y de la auditoría forense, ¿será que los profesionales que integran la Fiscalía requieren fortalecerse para suplir las necesidades de la entidad?


DJQ: Con la Ley 906 que expidió el nuevo Código de Procedimiento Penal, la demanda de profesionales expertos para dar apoyo a las investigaciones aumentó. Hoy en día, acreditar una evidencia o un informe pericial en un juicio no es nada fácil. Eso depende de la idoneidad y perfil del investigador e incluso también del investigador testigo, tanto de la Fiscalía como de la defensa.

Eso quiere decir que no solamente hay que pensar como capricho el tema de la profesionalización en auditoría forense, sino que el sistema acusatorio así lo demanda. Es importante que ese tipo de profesionales tenga ese perfil.

Actualmente, la mayoría de los delitos tienen un lucro económico, buscan generar enriquecimiento ilícito o lavado de activos. Esta Fiscalía ha encabezado la lucha contra la corrupción y no solamente encarcelando a estos grandes delincuentes, sino buscado el dinero que se han robado. En ese sentido, necesitamos muchos auditores forenses para fortalecer la investigación criminal.

 

HF: Teniendo en cuenta lo anterior, ¿la fiscalía cuenta con equipos fortalecidos de peritos contables y de auditores forenses?


DJQ: Sí. Dentro de la dirección nacional del CTI, contamos con un grupo muy bueno, con unos perfiles muy altos, pero lamentablemente es reducido. Tenemos alrededor de 35 personas entre auditores forenses y peritos contables. Sin embargo, para el cúmulo de investigaciones que tenemos en todo el país, se quedan cortos.

Con unos 150 peritos podríamos abarcar la carga que tenemos actualmente. El proyecto es contratar más profesionales.

 

HF: En reclutamiento de personal se habla del perfil con visión de 360 grados, en donde se valoran las competencias desde el punto de vista del saber, el hacer y el ser, ¿cuáles son los desafíos en esta última línea?


DJQ: Es difícil comprobar el ser en una persona. Sin embargo, nosotros empleamos estudios de confiabilidad, polígrafo, hacemos un análisis completo del entorno familiar de las personas que van a trabajar con nosotros y cómo ha sido su trayectoria en la vida académica y en sus anteriores trabajos.

En cierta medida eso nos da un criterio para saber éticamente cómo está el profesional. Sin embargo, en ocasiones no es suficiente con esos factores, pero hacemos un análisis, un filtro, no solamente del factor académico sino del ético y humano que tiene el funcionario.

 

HF: ¿Con qué apoyos se cuenta a nivel internacional para tener una investigación efectiva en cuanto al lavado de activos y poder generar las diferentes medidas?


DJQ: Aquí no solamente basta con una buena investigación, sino que también hay que contar con un excelente ambiente político. Con países como Estados Unidos, algunos de Centroamérica, incluso la mayoría de Europa, tenemos unas excelentes relaciones.

Entre tanto, hay otros países con los que es muy difícil entablar relaciones no solamente en el ámbito político sino también de colaboración en investigación criminal. Muchas veces tenemos identificada toda la estructura delincuencial gracias a nuestras investigaciones, pero llegar a otra nación y demostrarlo es difícil. De ahí la limitación de muchos fiscales. Cuando nos encontramos con un país que no colabora con la investigación, es muy difícil desarticular por completo una organización.

 

HF: En los últimos años han ocurrido grandes delitos financieros, ¿qué tan preparadas están las entidades públicas y privadas para ejercer la prevención y la detección de estos?


DJQ: Yo siempre he llamado la atención frente a la función y labor del derecho penal. Cuando en un país, en un estado social de derecho, se multiplica la acción penal, quiere decir que algo anda mal y significa que la prevención no está funcionando.

Posiblemente no sea un problema de las entidades sino del marco normativo. La prevención no solamente requiere una entidad. Hoy nos encontramos con sectores en economías reales, como iglesias, inmobiliarias o actividades agrícolas que no tienen prevención en cuanto al lavado de activos, no hay nadie que esté inspeccionando y controlando.

Si no hay una buena prevención vamos a tener un desbordamiento inevitable de la acción penal. Se necesita fortalecer la prevención en Colombia.

 

HF: En aras de fortalecer la labor de la Fiscalía y teniendo en cuenta el desarrollo normativo en el plano internacional ¿ha identificado oportunidades de reforma legislativa? ¿Cuál sería la naturaleza y el alcance de estas reformas?


DJQ: Hay que fortalecer mucho el sector real en el tema de prevención; incluso, no solamente en el tema de lavado de activos, sino en otros delitos como la corrupción o la evasión de impuestos. Por otra parte, no basta con que se cuente con un sistema de prevención si no funciona.

Los bancos hoy tienen sistemas de prevención y es su obligación implementarlos, pero ¿cuántos de estos funcionan como debe ser? Si funcionaran correctamente, posiblemente no existirían tantos hechos asociados al delito de lavado de activos. El llamado es a fortalecer en este aspecto y para ello se requieren grandes reformas a nivel legislativo. Las entidades de control deben ponerse la camiseta y ayudarnos a sacar unas grandes resoluciones que conlleven a hacer controles y veedurías frente al funcionamiento de estos sistemas. Esto también debe replicarse en el sector real.

Es importante analizar mucho las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y los tratados internacionales frente a la normatividad colombiana. Tenemos rezago frente a los grandes retos de la delincuencia a nivel mundial.

 

HF: ¿De quién es la responsabilidad en materia de prevención del delito?


DJQ: Se necesita una cultura ciudadana. No sólo el Estado es el encargado de prevenirlo. Incluso, el Estatuto Tributario Colombiano obliga a los particulares para que también inculquen una cultura de prevención del delito en la sociedad.

El fenómeno criminal en Colombia es grandísimo y no podemos comparar el lavado de activos en Colombia con otros países como por ejemplo con Italia, en donde anualmente tienen una o tres condenas por lavado de activos; aquí hablamos de 30.

 

HF: Pero ¿de dónde debe venir esa cultura de prevención?


DJQ: Del Estado, de los particulares, esto es algo que le compete a todo el mundo. Si hay unos dineros extraños en el mercado y el ciudadano no se pregunta de dónde provienen, no los denuncia y no alerta que hay una situación sospechosa, inusual, es muy difícil que las autoridades también lleguen a detectar a estos delincuentes.

 

HF: ¿Qué investigaciones destaca en el trabajo de la Fiscalía?


DJQ: Nos hemos ganado dos premios mundiales por investigaciones hechas en la Fiscalía con las nuevas dinámicas de investigación. Una es el caso de los hermanos Álvarez Meyendorff, dos lavadores de bajo perfil pero con un gran patrimonio. Ésta fue una investigación que se llevó a cabo junto con la Unidad de Lavado de Activos, en ese entonces. El caso fue presentado por la UIAF y el premio lo otorgó el Grupo Egmont.

El otro caso fue el de alias la Gata, Enilse López Romero. Como parte de la investigación, llevamos a juicio y también a imputación a los testaferros, los que estaban lavando dinero y además de ello incautamos casi todas sus propiedades. Quedó neutralizada la organización. Estas investigaciones demuestran que la política si está funcionando.

 

HF: ¿Qué impacto ha traído para la Fiscalía el nuevo Código General del Proceso en lo relacionado con la obtención de la evidencia?


DJQ: En el día a día no hemos sentido el impacto en materia probatoria, teniendo en cuenta que son totalmente diferentes tanto el procedimiento penal como el procedimiento de extinción de dominio. Posiblemente el día de mañana, cuando se presente un caso en recolección de documentos o de pruebas en otro proceso, tendremos que generar alguna jurisprudencia o interpretación frente a estos casos.

 

HF: ¿Qué desafíos se abren como resultado del proceso de paz liderado por el Gobierno para el CTI, específicamente en la normatividad existente en materia de lavado de activos?


DJQ: Nosotros estamos comprometidos con la paz. Eso también significa estar comprometidos con las víctimas. Además de que se cuente la verdad de lo que pasó también hay que repararlas y en eso es importantísima la función de la Fiscalía.

Estamos haciendo un trabajo grande desde la Dirección Nacional de Lavado de Activos, en el CTI, para poder reparar a las víctimas. Hoy tenemos una gran capacidad y métodos de investigación nuevos que nos sirven para poder sacar adelante estos objetivos.

 

HF: ¿Es posible prevenir y detectar la corrupción a tiempo?


DJQ: Sin duda, haciendo un gran trabajo en equipo se puede prevenir la corrupción y todo tipo de delitos que hoy en día están deteriorando la economía colombiana. Yo creo que eso parte de una iniciativa de política criminal en donde se den unas directrices muy claras de cómo se va a contrarrestar el delito. Si no tenemos organización dentro del Estado va a ser muy difícil que podamos tener resultados en materia de prevención.

La Fiscalía es un organismo que entra posterior al delito, pero somos los más interesados en que éste no exista. El mensaje es claro: delinquir no paga.


 

HF: ¿Castigar o educar?


DJQ: La educación y la prevención son mucho mejores. En este sentido los americanos entienden muy bien el concepto, invierten más dinero en prevención que en represión, lo cual no solo indica una cultura al respecto sino también oportunidades de trabajo, educativas, etc. Cuando una persona tiene una opción distinta a delinquir y puede estudiar, tener una carrera, se abstiene de ello.

Voy a retomar unas palabras de Michel Foucault. Cuando le preguntaban sobre el control del delito y de la sociedad, hacía una gran reflexión. Según él, se debía tener en cuenta que hay dos tipos de controles en una sociedad: los informales y los formales. Los primeros parten de una política social, la familia, la educación, las universidades, la ética, inclusive la religión; todo eso que concibe el ciudadano cuando empieza su evolución en la sociedad, a ser persona, a adquirir derechos y obligaciones. En ese sentido, para Foucault cuando un Estado no tenía unos grandes controles informales no se podía hacer nada frente a los controles formales. El Estado no puede hacer lo que informalmente no ha hecho la sociedad.

Con lo anterior, el llamado es a generar una gran política social en materia de prevención y oportunidades y también de los controles formales que si bien hoy son importantes no son los únicos que existen en una sociedad.

 

HF: ¿Qué enseñanzas como profesional y representante de la Fiscalía le dejó su participación en la investigación del "carrusel de la contratación"?


DJQ: La delincuencia alcanza una evolución enorme en Colombia. Llevo ya 17 años en la Fiscalía y me he dado cuenta de que se está transformando. Ya no estamos frente a delitos aislados, que respondían de pronto a una persona que pasionalmente mataba a la otra y de pronto también delinquía por necesidad, sino que nos encontramos frente a grandes delincuentes que están buscando todo el día cómo pueden robar más y hacerse más ricos con las arcas del Estado.

El "Carrusel de la Contratación" en Bogotá fue una gran investigación que demostró que efectivamente sí se puede contrarrestar la corrupción en estos casos. Recuerdo que cuando empecé a analizar los contratos del "Carrusel de la Contratación" todo estaba perfecto y en términos normativos, pero el equipo tuvo un gran olfato para detectar las inconsistencias. Yo estuve con el caso, que aún continúa, solo en los primeros años, pero por mi conocimiento sobre el mismo sé de esa labor que desarrolló un gran equipo y que pudo demostrar que sí se puede luchar contra la corrupción.

 

HF: ¿La delincuencia va al mismo ritmo de la riqueza?, ¿estamos mirando a una delincuencia de cuello blanco?


DJQ: Nos encontramos frente a un gran fenómeno criminal de delito de cuello blanco, de aquellos que se creen intocables, pero la Fiscalía ha demostrado que realmente sí podemos llegar hasta ellos a través de las nuevas hipótesis delictivas y la nueva responsabilidad de imputación objetiva que estamos creando al interior de la Fiscalía.


 

HF: ¿Si los que cometen los delitos son los que mejor educación tienen, hacia dónde vamos?


DJQ: El gran problema es si estas personas tienen cultura ciudadana. Una cosa es tener estudios, hasta un doctorado, pero otra cosa es tener cultura ciudadana. Cuando se hace alusión a la cultura uno piensa más en Estado que en individuo, y cuando uno piensa en el Estado lo hace pensando en el bienestar de todos.

En ese sentido, los delincuentes posiblemente sean muy educados en su universidad pero tengan poca cultura ciudadana y de prevención. Se debe tener en cuenta que los delincuentes de cuello blanco aprovechan el conocimiento especializado para cometer delitos.


 

HF: ¿Es suficiente la asignación presupuestal con la que cuenta el CTI?


DJQ: Siempre va a haber limitaciones presupuestales. Sin embargo, con lo que tenemos, hemos hecho un gran trabajo. Siempre vamos a necesitar mucha más gente, muchos más recursos. El Gobierno ha apoyado mucho la labor de la Fiscalía y hemos contado con un poco más de recursos, lo que se ha traducido en muy buenos resultados en materia de investigación y sentencias.

 

HF: De otra parte, la cadena de custodia es un tema muy importante en la labor de los investigadores. Teniendo en cuenta esto, ¿son los auditores forenses personas aptas para esta labor como particulares y partes de la defensa?


DJQ: Un particular en Colombia y en cualquier investigación puede iniciar la cadena de custodia, porque la evidencia no es propiedad de la Fiscalía, es propiedad de la investigación y como hace parte del proceso pueden intervenir varias personas.

Así, un particular puede iniciarla. Inclusive, si tiene más conocimientos en criminalística mucho mejor y ese es el caso de los auditores forenses. Son contadores, financieros y economistas capacitados en detección de delitos financieros y pueden recolectar de una mejor manera los elementos materiales probatorios.


Fuentes:
*Información de perfil extraída de la Página Web de la Fiscalía General de la Nación:
http://www.fiscalia.gov.co/colombia/la-entidad/equipo-de-trabajo/director-nacional-del-cuerpo-tecnico-de-investigacion-cti/
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Autora de este texto: Magda Ximena Acevedo García - Periodista
Editor: Juan Carlos Loaiza Comunicaciones

Redacción Huella Forense Twitter @HuellaForense

 

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